
Los trabajos, liderados por el gobernador César Ortiz Zorro a través de las áreas de Gestión del Riesgo e Infraestructura y con apoyo de la comunidad, se concentraron en varios puntos críticos que afectaban la movilidad y ponían en riesgo la conexión de las comunidades rurales.
Una de las intervenciones principales fue la canalización de un kilómetro de la quebrada Seca, en la vereda La Aguada. La obra busca encauzar las aguas y reducir las inundaciones, la acumulación de sedimentos sobre la carretera y la socavación que venían afectando el tránsito por este corredor.
También fueron removidos dos grandes deslizamientos: uno en el sector de Teislandia y otro cerca del resguardo indígena Barro Negro, donde los movimientos de tierra dificultaban el paso de vehículos.
Otro punto crítico era el puente vehicular La Curuché, cuya estructura presentaba una grave socavación que amenazaba con dejar incomunicadas a las comunidades. Para protegerlo, se construyó un enrocado de refuerzo en el estribo derecho y se adecuó un canal para redireccionar el cauce por la parte central y disminuir la presión del agua sobre la estructura.
Las obras benefician a habitantes de las comunidades de La Curuché, Llano de Pérez, Teislandia, Campo Hermoso y La Aguada, además de las familias del resguardo indígena Barro Negro.
Según la Gobernación, con estas intervenciones se cumplen los compromisos adquiridos con autoridades indígenas, juntas de acción comunal, docentes encargados de las rutas escolares y demás habitantes que dependen de esta vía para movilizarse, transportar sus productos y acceder a servicios esenciales.
