
●La salud mental influye en la manera en que las personas se relacionan, afrontan situaciones cotidianas y construyen vínculos con su entorno.
●Comprender que cada persona interpreta la realidad desde experiencias diferentes puede ayudar a manejar los desacuerdos sin convertirlos en confrontaciones.
●Gestionar las emociones antes de reaccionar es uno de los primeros pasos para construir relaciones más saludables, incluso cuando existen posiciones distintas.
Hablar de bienestar emocional no se limita a cómo una persona se siente consigo misma.Los resultados de la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025 muestran que el 16 % de la población en Colombia reporta sentirse sola, mientras que el 66,3 % de los colombianos manifestó haber sentido la necesidad de recibir orientación o haber enfrentado problemas de salud mental y emocionales en algún momento de su vida.
Estas cifras ponen en evidencia la importancia de mirar el bienestar desde las relaciones y los vínculos que las personas construyen con su entorno. El Ministerio de Salud reconoce precisamente que la salud mental influye en la forma en que las personas piensan, sienten, se relacionan y afrontan las situaciones de la vida cotidiana.
En este contexto, TeBo, infraestructura tecnológica de bienestar emocional, plantea la importancia de desarrollar herramientas que permitan reconocer las propias emociones y comprender que cada persona construye su percepción de la realidad desde experiencias diferentes. La propuesta parte de una idea sencilla: no es necesario pensar igual que otra persona para establecer una relación saludable con ella.
Las diferencias de opinión hacen parte de la vida cotidiana y pueden aparecer en conversaciones familiares, relaciones de amistad o espacios laborales. Sin embargo, cuando una diferencia se interpreta inmediatamente como una amenaza o una razón para confrontar, puede ser más difícil escuchar al otro y encontrar puntos de encuentro.
“Cada persona tiene una realidad diferente y construye su percepción desde sus propias experiencias. Comprender eso no significa aceptar o pensar igual que el otro, sino reconocer que existe una historia detrás de lo que siente, piensa y expresa”, explica Bastian Venegas, cofundador de TeBo.
Gestionar las emociones antes de responder
El problema no necesariamente está en tener posiciones distintas, sino en la manera en que se responde frente a ellas. Una emoción intensa puede llevar a reaccionar antes de escuchar, interpretar las palabras del otro desde la propia perspectiva o convertir una diferencia puntual en una confrontación más amplia.
Por eso, la gestión emocional puede desempeñar un papel importante en las relaciones cotidianas. Identificar qué se está sintiendo, tomar distancia mental y emocional antes de responder y expresar una idea de manera consciente permite afrontar los desacuerdos sin que necesariamente terminan deteriorando el vínculo o, incluso, convertirlos en una oportunidad de construcción y colaboración.
Esta mirada también está relacionada con los factores que favorecen el bienestar mental. El Ministerio de Salud incluye entre los elementos protectores aspectos como las relaciones positivas, las redes de apoyo y las habilidades para manejar las emociones, lo que muestra que el bienestar no ocurre únicamente en el plano individual.
Comprender no significa estar de acuerdo
Reconocer la perspectiva de otra persona tampoco significa renunciar a las propias convicciones. Se trata de entender que una misma situación puede ser interpretada de maneras diferentes y que el estado emocional con el que se vive esa situación influye en cómo se percibe. Conocer el contexto del otro puede cambiar la forma en que se desarrolla una conversación o una relación.
Desde esta perspectiva, “construir puentes” implica encontrar maneras de relacionarse de forma sana con quienes tienen experiencias, opiniones o formas de entender la realidad distintas, sin que la diferencia tenga que convertirse en una barrera.
“No tenemos que pensar igual para construir una relación. Desde nuestra propia individualidad podemos empezar a construir puentes con personas que tienen otras experiencias y otras formas de ver la realidad. El objetivo no es eliminar las diferencias, sino aprender a relacionarnos a pesar de ellas. Desde esta posición se construye el bienestar”, señala Bastian.
Construir puentes en el día a día no significa dejar de tener posiciones propias. Significa aprender a expresarlas sin convertirlas en muros y desarrollar herramientas para gestionar lo que se siente frente a aquello que resulta diferente. Es aprender a recibir otras ideas o visiones sin dejarse llevar por las emociones.
Para TeBo, este proceso parte del bienestar individual, pero se proyecta hacia las relaciones con los demás y, por extensión, hacia la sociedad. Cuando una persona gestiona mejor sus emociones y comprende su propia realidad, cuenta con mayores recursos para escuchar, comunicarse y construir vínculos más saludables con su entorno.
