
Una docente de Casanare denunció que durante 15 años ha tenido que asumir de su propio bolsillo el tratamiento médico de su hija, una paciente trasplantada de hígado desde los 7 meses de nacida, debido a fallas en la atención del sistema de salud del magisterio.
Se trata de Yaneth Alfonso, quien aseguró que, pese a órdenes médicas y múltiples acciones legales, la Fiduprevisora no ha garantizado de manera oportuna los traslados, viáticos ni la atención integral que requiere su hija, poniendo en riesgo su estado de salud.
Según explicó, cada tres meses debe viajar a Cali para controles especializados, ya que allí se encuentra el equipo médico tratante. Sin embargo, los costos de cada desplazamiento —incluyendo tiquetes aéreos, alojamiento y alimentación— oscilan entre 5 y 10 millones de pesos, recursos que ha tenido que cubrir con su salario como docente y mediante créditos bancarios.
La situación es aún más delicada, teniendo en cuenta que su hija es una paciente inmunosuprimida, por lo que, por recomendación médica, debe viajar en avión. Aun así, denuncia que estos requerimientos no están siendo garantizados.
“De nada sirve que le suban el sueldo a los profesores si tenemos que pagar nuestra propia salud”, expresó la docente, quien también indicó que ha interpuesto tutelas y desacatos sin que, según ella, se dé cumplimiento efectivo a las órdenes judiciales.
Además de los costos de traslado, afirmó que debe cubrir tratamientos y terapias que pueden superar los 3 millones de pesos, lo que ha profundizado su situación económica tras años de endeudamiento.
Ante este panorama, hizo un llamado al Gobierno Nacional para que intervenga a Fiduprevisora y se investiguen posibles irregularidades en la prestación del servicio. También cuestionó la falta de respaldo institucional y sindical frente a su caso.




