
La grave crisis que enfrenta el sector arrocero en Casanare y el país encendió las alarmas este fin de semana. El pasado sábado, en el Coliseo 20 de Julio de Yopal, cientos de agricultores, arroceros y líderes del gremio se dieron cita para analizar el desplome en el precio del arroz y las consecuencias que esto representa para la economía regional.
Según los productores, el kilo de arroz que hace un año se pagaba a $1.552 hoy no supera los $1.248, una caída que amenaza con llevar a la quiebra a miles de agricultores primarios. “Estamos perdiendo plata, patrimonio y la seguridad alimentaria del país está en juego”, advirtió Julio Cala, vocero del sector, quien no descartó un paro nacional indefinido si el Gobierno y la industria no garantizan un precio justo.
Durante el encuentro, el gobernador de Casanare, César Ortiz, reconoció la gravedad de la situación y señaló que es momento de que el departamento deje de depender exclusivamente del petróleo y apueste decididamente por la agroindustrialización. En ese sentido, convocó una mesa de trabajo con el sector para este martes 8 de julio.
Sin embargo, el desespero del gremio se adelantó a las conversaciones: desde este lunes, los arroceros de la región confirmaron que entran en paro, sumándose a las manifestaciones y bloqueos que ya se organizan en otras zonas productoras como Meta, Tolima, Huila y Norte de Santander.
A la crisis de precios se suma el impacto de las importaciones, principalmente de arroz americano y ecuatoriano, la falta de infraestructura de almacenamiento y trilla en manos de los productores, y los estragos de la ola invernal que ha afectado los cultivos.
Los agricultores aseguran que no buscan grandes ganancias, sino un precio que al menos cubra los costos de producción y evite un colapso económico en el campo. “No puede ser que el Gobierno nos deje solos y que la industria pase por encima de nosotros”, sentenció Cala.



