
En un bombardier, vestido con overol azul y tenis grises– llegó en la noche de este miércoles a Estados Unidos el exjefe del Clan del Golfo, Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, para enfrentar un proceso por narcotráfico.
Su destino fue la cárcel federal de Brooklyn, en Nueva York, donde pasó sus primeras 12 horas como extraditado, luego de que el presidente Iván Duque pusiera en marcha el operativo de custodia y traslado que lo llevó desde los calabozos de la Dijín, en Bogotá, hasta el aeropuerto militar de Catam, en la capital del país.
Allí no permaneció más de 30 minutos y –tras ser reseñado por agentes federales y de la Interpol– la aeronave (perteneciente a una firma privada de aviación registrada en el Estado de Virginia) despegó pasadas las 5:50 de la tarde.
“Este delincuente es solamente comparable con Pablo Escobar. No solo se trata del narcotraficante más peligroso del mundo, sino de un asesino de líderes sociales, abusador de niños, niñas y adolescentes, asesino de policías y uno de los más peligrosos criminales del planeta”, enfatizó el presidente Duque.
“Otoniel”, quien ya tiene 50 años y que comenzó su carrera delictiva a los 16 en las filas de la extinta guerrilla del EPL, es requerido por cortes de Nueva York y La Florida, por traficar más de 200 toneladas de cocaína.
Los cargos que enfrenta son castigados por la legislación estadounidense hasta con cadena perpetua, pero el tratado de extradición firmado entre Washington y Bogotá prohíbe la imposición de una condena de esa naturaleza a los connacionales enviados a ese país. Eso se traduce en que se les puede imponer una pena no mayor a las que establece la ley colombiana, que van hasta los 60 años de cárcel.



