El maldito oro negro

Tristeza, rabia, impotencia, desconcierto y temor, son algunos de los sentimientos que hoy me llevan a escribir estas cortas palabras. Más que una columna de opinión, busco la solidaridad y apoyo de la opinión pública, de los medios y sobretodo de las instituciones encargadas de investigar.

Iniciando la década de los 90, las comunidades del Corregimiento El Morro iniciaron a organizarse socialmente a través del “Comité pro pavimentación de la vía Yopal – El Morro” logrando esa importante gestión de tener su vía de acceso totalmente pavimentada; luego ese comité se convirtió en ACDAINSO – Asociación comunitaria para el desarrollo agro industrial y social del Morro y sus 17 veredas”, legalmente constituida y con personería jurídica, que tenía como fin luchar por oportunidades laborales para personal local y fundamentalmente, inversión social para las comunidades de área de influencia petrolera.

Hace casi diez años, el 2 de septiembre de 2004 fue asesinado Oswaldo Vargas Pinto, líder comunitario y directivo de Acdainso. Como hermano me atrevo a afirmar que el único pecado de Oswaldo era el de luchar por sus comunidades, gestionar inversión social y exigir oportunidades laborales para el personal local a las empresas petroleras. A los cinco días del homicidio de Oswaldo, el fiscal de Acdainso, la organización comunitaria que agrupaba las 17 juntas de acción comunal del corregimiento, fue víctima de un atentado en su propia vivienda, donde le dispararon en varias ocasiones.

Los anteriores hechos, unidos al de varias amenazas a diferentes líderes comunitarios del sector (amenazas puestas en conocimiento formal a las autoridades), hicieron que Acdainso desapareciera como organización comunitaria; pasado un tiempo y en cumplimiento de la ley 743/2002 se conformó la Asociación de juntas de acción comunal del Corregimiento El Morro – ASOJUNTAS (18 veredas agrupadas), y a los pocos días de haber sido elegido José Parmenio ParraPongutá como Presidente de Asojuntas, fue asesinado el 10 de mayo de 2005 junto a la persona que lo acompañaba.

Pasaron los años y como los proyectos petroleros continuaban, las comunidad nuevamente se organizan, todo parecía estar bien, a pesar de la insistente petición de las comunidades de exigir respeto por los derechos humanos y conocer la verdad de los hechos ocurridos, sin embargo el 21 de abril de 2012 desaparece Javier Silva Pérez , otro Presidente de Asojuntas quien había sido elegido hacía poco tiempo.

Al completar casi dos años de su desaparición Javier Silva y sin conocer ninguna pista o información del líder comunal, el pasado 6 de abril de 2014 es asesinado Faustino Acevedo Gaitán,  otro Presidente de Asojuntas elegido apenas hacía ocho días.

El común denominador en todos estos casos es LA IMPUNIDAD, pues después de diez años no se conoce absolutamente nada de ninguno de los hechos. Hoy abro un nuevo capítulo del libro que escribo y que creía ya terminar denominado “el maldito oro negro”, las palabras que pronunciaba con tanto dolor mi madre, al ver su hijo asesinado, y  quien murió al desarrollar un cáncer de endometrio, como consecuencia del  sufrimiento que le produjo la muerte de Oswaldo (según dictamen médico).Como hermano y amigo de estos líderes asesinados y desaparecidos, ruego a gritos JUSTICIA Y VERDAD, después de tanto dolor, al menos conocer la verdad es lo que la comunidad reclama. RESPETEN LA VIDA!, NO MAS NIÑOS HUERFANOS, NO MAS VIUDAS, NO MAS DOLOR!, NO MAS SANGRE!, BASTA YA!RUBIEL VARGAS PINTO

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