
El 17 de septiembre de 2024, el batallón de Puerto Jordán, ubicado en Arauca, enfrentó un ataque sin precedentes que dejó a más de 20 soldados heridos y cobró la vida de tres valientes militares. En medio del caos y la devastación, los soldados dieron por muerta a su adorada mascota, Catalina, quien había sido su compañera durante dos años.
Sin embargo, contra todo pronóstico, Catalina apareció días después, malherida, con esquirlas en la cabeza y el cuello, y una fractura que comprometía su salud. Su hallazgo fue un rayo de esperanza en medio de la tristeza. Los soldados, aliviados y emocionados, no dudaron en llevarla de inmediato a una veterinaria, dispuestos a hacer lo que fuera necesario para salvarla.
La pequeña felina demostró una valentía impresionante mientras luchaba por recuperarse. Durante días, su estado de salud fue crítico, pero su espíritu indomable resonó en el corazón de los soldados que la apoyaban incondicionalmente. Cada mejora, por mínima que fuera, era celebrada como un triunfo.
Hoy, Catalina avanza hacia una recuperación satisfactoria, y los soldados del batallón aguardan con ansias el momento en que su centinela regrese a casa. Su historia es un poderoso recordatorio de la resiliencia en medio de la adversidad, un testimonio de la profunda conexión entre los hombres y mujeres del Ejército Nacional y su leal mascota. En su lucha por la vida, Catalina no solo ha encontrado una segunda oportunidad, sino que también ha reafirmado el vínculo que une a todos en el batallón en su misión de proteger y servir.



