Preguntas y respuestas: violencia contra la mujer durante la pandemia de COVID-19

En nuestro Especial de la Mujer, Celebración o Conmemoración, hemos recopilado una serie de preguntas que las mujeres que llegan a ser victimas de violencia se hacen y más en esta época de pandemia por el Covid-19.

Mi casa no es un lugar seguro para mi ¿Qué puedo hacer?

Si sufre violencia doméstica, puede ponerse en contacto con algún familiar, amigo o vecino, o solicitar ayuda a través de una línea telefónica creada para ese fin o, si es seguro, mediante un servicio en línea para víctimas de violencia doméstica. Averigüe si hay servicios abiertos en su zona (por ejemplo, refugios o centros de asesoramiento) y póngase en contacto con ellos. 

Elabore un plan de seguridad por si la situación de violencia empeorase para usted o sus hijos. Por ejemplo: 

  • Localice a un vecino, amigo, conocido, compañero de trabajo o un refugio al que acudir en caso de que tenga que abandonar su casa de forma inmediata. 
  • Planifique cómo salir de casa de forma segura y cómo llegar a ese lugar previsto (por ejemplo, el transporte).  
  • Tenga preparadas unas pocas cosas básicas (por ejemplo, documentos de identidad, teléfono, dinero, medicamentos y ropa) y una lista de números de teléfono para emergencias.  
  • Si es posible, establezca una forma secreta de comunicarse con un vecino de confianza para que pueda venir en su ayuda en caso de emergencia.

En estos momentos me encuentro segura pero sufro problemas mentales/sexuales/sociales/de salud física continuados como consecuencia de maltratos. ¿Hay alguien que pueda ayudarme durante la pandemia de COVID-19?

En la medida de lo posible, reduzca las causas de estrés: 

  • Busque ayuda y manténgase en contacto con familiares y amigos por teléfono, correo electrónico, mensajes de texto, etc. 
  • Intente mantener rutinas diarias y busque tiempo para realizar una actividad física y para dormir. 
  • Haga ejercicios de relajación (por ejemplo, respiración pausada, meditación, relajación muscular progresiva, ejercicios de concentración: consulte la página 80 del manual clínico de la OMS) para reducir los sentimientos y pensamientos estresantes. 
  • Practique actividades que le hayan ayudado en el pasado en momentos difíciles. 
  • Infórmese sobre la COVID-19 a partir de fuentes fiables y reduzca el tiempo que pasa viendo, leyendo o escuchando noticias (por ejemplo, hágalo una o dos veces al día en lugar de cada hora). 

Solicite la atención de un proveedor de asistencia sanitaria por los posibles síntomas y afecciones que pudiera tener, en particular las lesiones que requieran atención médica. Debido a las restricciones de movimientos y a la presión sobre los sistemas de salud, puede que sea difícil acceder a una atención sanitaria en persona. Si es así, busque otras opciones en su localidad y posibles alternativas, como por ejemplo un servicio de información y ayuda por teléfono o por internet.  

Si recibe actualmente apoyo y atención sanitaria por problemas de violencia, es posible que pueda seguir recibiéndolas durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo por teléfono o por internet, siempre que sea una solución factible y adecuada para sus necesidades en cuestión de salud.

Estoy preocupado por alguien que conozco. ¿Cómo puedo ayudar?

Si está preocupado por alguien que conoce que sufre abusos en su relación, hay algunas cosas que puede hacer: 

  • Mantenga un contacto regular con la persona para saber si se encuentra en seguridad, teniendo siempre cuidado de no ponerla en peligro por hablar con ella. Parta de la base de que el maltratador vigila, escucha y controla las comunicaciones de su víctima y busque la mejor manera para comunicarse con ella.  Envíele mensajes de texto por móvil, correos electrónicos o mensajes en plataformas de redes sociales de una forma que sea segura para la persona en cuestión. Al ponerse en contacto con ella, compruebe si el maltratador está en casa ya que esa comunicación podría poner aún más en peligro a la víctima. Haga esa comprobación cada vez, ya que los horarios en los que está presente el maltratador pueden variar. 
  • Averigüe qué servicios hay disponibles durante la pandemia de COVID-19 para las mujeres víctimas de la violencia doméstica (por ejemplo, refugios, líneas de atención telefónica, servicios de apoyo psicológico, organizaciones de mujeres) y comunique esa información a la persona por teléfono o por mensajes en redes sociales. Comuníquele esa información en persona únicamente si puede hacerlo de forma discreta sin que el maltratador lo descubra.  
  • Si conoce a alguien que necesita ayuda urgente por la razón que sea, llame al servicio de urgencias médicas, a la policía, a un centro de salud o a una línea de ayuda especializada.

¿Ha aumentado la violencia contra la mujer desde el inicio de la pandemia de COVID-19?

La violencia contra la mujer es sumamente prevalente y la violencia de pareja es su forma más común. Durante las emergencias sanitarias, como la pandemia de COVID-19, la violencia contra la mujer tiende a aumentar.  

Aunque no hay muchos datos al respecto, según informes de diferentes países del mundo, entre ellos China, el Reino Unido y los Estados Unidos de América, parece que se ha producido un aumento considerable en el número de casos de violencia doméstica en relación con la pandemia de la COVID-19. En informes de otros países se apunta a una disminución en el número de víctimas que solicitan ayuda debido a las medidas de confinamiento y al miedo a infectarse en los centros de atención sanitaria.

¿Por qué debería preocuparme por la violencia contra la mujer durante la pandemia de COVID-19?

La violencia contra la mujer constituye una grave violación de los derechos humanos de la mujer, independientemente de cuándo, dónde y cómo se produzca. Hay muchas formas de violencia contra la mujer, las cuales pueden tener numerosas consecuencias sanitarias negativas para ellas y sus hijos.  

La violencia contra la mujer puede provocar traumatismos y problemas graves de salud física, mental y sexual y reproductiva, incluidas infecciones de transmisión sexual, infección por el VIH y embarazos no planificados.  En casos extremos puede provocar la muerte. 

Muy a menudo los efectos de la violencia perduran toda la vida. La violencia, en todas sus formas, puede afectar al bienestar de la mujer para el resto de su vida. Es algo inaceptable y por eso no puede ignorarse el riesgo de violencia al que se enfrentan las mujeres y sus hijos durante la crisis actual debida a la pandemia de COVID-19. 

Si podemos prevenir la violencia contra la mujer o ayudar a sus víctimas estaremos contribuyendo a salvaguardar sus derechos humanos y promoviendo su salud física y mental y su bienestar a lo largo de toda su vida. Eso ayudará a aliviar la presión sobre unos servicios públicos ya desbordados, incluido el sistema de salud.

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